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Nada

Nada. Al fin de cuentas
es lo que siempre queda.

Quizás algún 'tal vez'
o un 'no sé' disfrazado
de promesa futura a no cumplir.

Pero en definitiva,
la ecuación siempre da nada;

ni siquiera cero,
porque cero es algo; al menos
es la representación
de que hay algo que deja
el sabor amargo del vacío.

En cambio la nada,
es la aseveración/cierta de la inexistencia misma.

No es siquiera las pastosidad
en la boca del cigarrillo
recién fumado.

No.

Es la certera inexistencia;
es la ausencia de ese beso
jamás dado o recibido.

Así concluyen nuestras charlas:
              como la más absoluta
                                  enorme
                                  obscena
                                                nada.

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