Traducir

Decía

Mi garganta escupe estas ideas
que la tinta materializa en versos rabiosos.
Y ya no es mi voz
la que blasfema tu nombre;
ni siquiera tus actos
los que hacen dudar de tu existencia;
es ese séquito de autómatas
que te sigue y te nombra,
que te venera y te aplaude,
que te justifica y te perdona
el que hace que pierda mi fe.
Ahora que el sol no mira hacia el costado,
que las nubes no encuentran tus miserias,
que el agua no lava tus errores,
que el viento no amontona distracciones,
que la lluvia no hipnotiza con su canto,
que tu eco no escarba mis oídos
y que mi lengua saborea tus mentiras,
es ahora
-decía-
que entiendo claramente.
Entiendo
al aire que trae tu perfume,
a tu aliento que se aferra a mi cuello,
a la tierra que retiene mis pasos,
al camino que confunde a mis pies,
a mi pecho que tiembla en tu presencia,
al tiempo que exige nuestros cuerpos;
entiendo
el porqué de mi llanto
de mi aletargamiento
de mi furia.
Comprendo por qué confundo destino con temor y llamo amor a la simple compañía.
Comprendo
-decía-
la culpa de mis manos
que pretenden otras piernas,
que se quedan enredadas en la nostalgia de un quizasmañanatodocambie.

No sé si mis ideas llegarán a tus oídos,

pero mi garganta
las escupe
y la tinta
las materializa en estos versos rabiosos.


                            Cristian Walter

                            1 sep 2011
Seguir leyendo...>>

Cuestiones de fondo

Quise erigir un puente
entre tu hoy y el mío;
quise acercarme, rozarte, apretarte, besarte;

quise llevarte de mi mano hacia
unhorizontesoñado;

quise empujarte
cada vez que no avanzabas;

y quise, también, detenerte cuando
corrías hacia el abismo,
a punto de caer;

desafortunadamente, no quise
saber qué pensabas hasta la semana pasada
cuando te lo pregunté.

Si lo hubiera sabido antes,
habría sido menos pretencioso.

            Cristian Walter
             12 oct 2011
               (2:57 hs)
Seguir leyendo...>>

Nada

Nada. Al fin de cuentas
es lo que siempre queda.

Quizás algún 'tal vez'
o un 'no sé' disfrazado
de promesa futura a no cumplir.

Pero en definitiva,
la ecuación siempre da nada;

ni siquiera cero,
porque cero es algo; al menos
es la representación
de que hay algo que deja
el sabor amargo del vacío.

En cambio la nada,
es la aseveración/cierta de la inexistencia misma.

No es siquiera las pastosidad
en la boca del cigarrillo
recién fumado.

No.

Es la certera inexistencia;
es la ausencia de ese beso
jamás dado o recibido.

Así concluyen nuestras charlas:
              como la más absoluta
                                  enorme
                                  obscena
                                                nada.
Seguir leyendo...>>

al mundo no le importa si vos llorás (el porqué, Parte I, y libro)

Mi salida de emergencia

                                            "creo que no soy responsable del sentido
                                                                   o falta de sentido de la vida, pero sí
                                                                   soy responsable de lo que haga
                                                                   con mi propia y única vida"
                                                                                                
                                                                                               Hermann Hesse



   Antes que nada, quisiera aclarar que este espacio es algo así como mi jardín personal, mi fondito, para ser más claro. 
  Elegí llamarlo 'al mundo no le importa si vos llorás' porque así se llama mi primer libro; así en minúscula y bien desalentador. [Primer libro que está en proceso de publicación hace unas semanas y que pasó un pequeño período de corrección de apenas 6 años]. Aclaro que NO es un libro de poemas, sino de CUENTOS; cuentos que reflejarían historias desesperanzadoras, o algo así. ¡Bah! ¡Qué sé yo! Las historias que escribimos reflejan nuestro estado de ánimo, pero también nuestras creencias, nuestras frustraciones, nuestro más íntimos temores...
   Los cuentos que yo cuento -parafraseando a Sabina- terminan mal, aunque ese "mal" no sea trágico ni derrotista. Es un mal ligado a la finitud de nuestra existencia, a lo corto que es este paréntesis llamado vida.
   Pero decía que este blog sería algo así como mi vía de escape, y creo que tiene que ver porque aquí me animo a dejar aquellas cosas que escribo y que no tengo que "defender" [en el sentido más académico de la palabra] ante nadie. Acá dejo tirados algunos poemas, algunos cuentos, algunas opiniones; no para convertirme en una "Mega Literary Star" o algo así, sino para ejercitar esto de escribir y ser leído.
   al mundo no le importa si vos llorás es un libro -como dije antes- y un cuento

Hablemos del libro
   Consta de dos partes: la primera se llama como el libro y está integrada por nueve cuentos (El camino de regreso, Temporal, al mundo no le importa si vos llorás, Ciento diez, Homicidio agravado por el vínculo, El regalo, Voyeur, El baño y Elena); la segunda parte agrupa tres historias de amor que, sin tratar de influenciar a un posible lector del libro, podrían considerarse 'no convencionales', y se llama Quereme así (Esas manos, 'te voy a extrañar' y La perfección del amor).  
   
   Carolina Arias, quien tuvo la gentileza de prologar el libro escribió:
"Creo que no me equivocaría si me arriesgara a decir que este libro es un intento de búsqueda. Una búsqueda de no se sabe bien qué, pero ese es justamente uno de los enigmas  de nuestra existencia".
  Particularmente, creo que Carolina me saca la ficha bastante bien; quizás se deba a que nos complementamos como escritores, al punto tal que escribimos juntos una novela corta, allá por el 2011 (Sobre los trazos de tiza borroneados de una rayuela), o fue una devolución de gentileza ya que yo tuve el honor de escribir el prólogo de su primer libro de cuentos (De farsantes sobreviviente y tontos, cantamañanas, 2011); no sé, pero coincido en esto de la búsqueda. Uno eso: su soledad y su búsqueda; una búsqueda que muchas veces -la mayoría si se me permite- no llega a destino; una búsqueda que se vuelve un espiral o un torbellino, y nos envuelve o no hunde, según el caso; una búsqueda que nos consume. Luego, la escritora Carolina Arias (autora, además, de un libro de microficciones llamado Microabismos en el borde de la almohada, cantamañanas, 2012) dice: 
"En cada cuento de este libro alguien anda un camino. A veces, el camino exterior, concreto, puede ser una metáfora -o una antítesis- del camino interior. Uno puede situar la búsqueda en distintos planos: en el mundo exterior, en uno mismo, en los demás, en un posible más allá. Pero es una constante."
   Cuando leí lo que escribió sobre mis cuentos, tuve la necesidad de ir corriendo y releerlos con urgencia; pero a diferencia de otras veces, lo leí como un lector más, alguien ajeno a la causa del 'yo' escritor; y debo reconocer que acá también tuvo razón.
   No concibo una literatura que no se viva, que no se transite; me gustan esas historias que nos perforan las entrañas y nos dejan dando vueltas, mirando desorientados y con la mente en blanco. Las historias nos escriben, nos traspasan. Después es cuestión de uno darles vida o dejarlas por ahí.
"supongo que es mejor no llegar a ninguna parte. Creo que Cristian Walter, el autor de estas páginas, debe de pensar algo similar. Si no, nos daría cuentos perfectamente empaquetados, con moño y todo. Cuentos que pudiéramos leer en la cama, a la luz tenue de un velador, y luego dormirnos con una sonrisa beatífica en los labios. Afortunadamente, no es así.
Me animo a decir que este libro no se lee, se camina. A veces, vertiginosamente. Otras veces vamos a necesitar hacer un alto, respirar hondo y luego seguir. El camino se puede volver sinuoso, escarpado y, por momentos, llano y suave.",
propone la prologuista... No sé, que cada uno piense lo que quiere...

Pero yo prometí escribir sobre este blog, no auto-reseñarme, así que sigo. En este espacio de devaneo, de escape, voy a buscar cómplices para el error; no pretendo buscar "fieles lectores que me idolatren", sino que quiero gente que me acompañen en esta caída libre que es la escritura. No me animo a prometer nada, ni siquiera puedo asegurar que luego de leer mis post uds. no piensen que han perdido tiempo de sus vida... Lo lamento, pero no pienso disculparme de antemano, desafortunadamente esto es lo que soy: un tipo con ínfulas de escritor.
Seguir leyendo...>>

Confesión

Te miro
y pienso en la noche
             y sus miserias,

y mi desbocado corazón
palpita
por las sombras
           de otro tiempo.

Entonces, arrodillado frente a vos,
dejo que mi pluma
corra libre

y que la tinta se desparrame
en estas palabras
sin pasado
-ni después-.

Debería confesar estos milagros.

                         Cristian Walter
                         9-sep-2011
Seguir leyendo...>>

Soliloquio

El humo te infla el pecho, sabés,
y así te mirás en el espejo;
entonces, creés que nada es imposible
y pensás en una sentencia
dylaniana que justifique
              tus conductas.

Pero los dos, vos y yo,
              sabemos,
                     o creemos saber,
qué pasa por tu cabeza:
vos sos el que sonríe, yo,
yo bajo la mirada y me lamento.
Ahí me escupís el humo a la cara
                           y yo maldigo;
   maldigo mi paciencia y tu abuso
               mi silencio y tus gritos.
Y a medida que maldigo tu abuso, tu abuso y tus gritos
                                                           se vuelvan míos
                      tan míos como el humo de mis pulmones
                                                    y el dolor de cabeza.

Lo único cierto es este dolor de cabeza
que la resaca pretende pornértelo a vos.


                 Cristian Walter
                  25 ago 2012
Seguir leyendo...>>

Cada doce de febrero*

Dibujo de www.joaquinsabina.net
Con la pinta de poeta pendenciero,
de tahúr metafórico nocturno;
un profeta que desfila por la vida
sin más ropa que besos de tugurios.

Mis letras envidiaban tus palabras

que describían la nostalgia de mis días,
jugando con dieguitos y mafaldas,
chapoteando en arenas movedizas.

Poco a poco mi disfónica guitarra,

de tus rimas y canciones se vestía,
se perdía en cada lúdico compás
y tus proezas, que desbordan poesía.

Chamuyaba con las musas de la noche,

con un 'tú' que sonaba siempre a 'vos';
a los quince nacían mis primeras líneas
imitando tu disfraz de perdedor.

Desde entonces cada doce de febrero,

mi copa lleno, pero no brindo a tu virtud;
evoco algunos de tus versos más certeros
y enciendo un canutito a tu salud.


                    Cristian Walter

                    (*en honor al gran Joaquín Sabina)
                        12-feb-2014
Seguir leyendo...>>

Perdón*

Perdón
por las promesas incumplidas
por los otoños sin abriles ni ventanas
por el tiempo malgastado en falsas esperanzas.

Perdón

por los días que nos sobren
por las horas que te falten
por los meses que no vienen ni vendrán.

Perdón

por las hojas sin tocar
por la ropa sin arrugas ni sudor
por la arena sin tus huellas en verano.

Perdón por llegar tarde a tu vida

por llegar justo en el momento
                   en el que vos te vas.

Perdón

por esta pluma
por esta tinta encolerizada
por estas palabras lastimeras y lacrimógenas.

Perdón

           por estas ínfulas de escritor.


                           Cristian Walter

                          *a Candela, a tantas otras más.
                            31 ago 2011
Seguir leyendo...>>

Caricias calculadas

Víctima de preguntas homicidas,
de te quieros por encargo
y caricias calculadas;

de labios con sabor a insecticida,
con ese aroma amargo
de las promesas recitadas.

Producto de algún que otro tal vez
que viene a desnudarnos cada vez
que el silencio se acomoda

y la soledad con ropas de justiciera
sale de su letargo transformando
los minutos y las horas.

Del otro lado,
casi moribundo,
sostenido por el tenue sonido de un latido,
dejándose arrastrar por los porqués,
masticando bronca y levantando muros,
escudándose detrás de un distraído después,
rogando ser lo que siempre debió haber sido,

emerge,
airoso y combativo,

un beso de esos que te quitan el aire pero te dejan respirar.

                                                   Cristian Walter
                                                   Nov 2010
Seguir leyendo...>>