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Lluvia, por la tarde

Vacío
a través de la ventana, sólo gotas
no todas caen
algunas se limitan a verme desde afuera
estrelladas contra el vidrio de la cocina
o detenidas por alguna hoja pegada en el cristal.
Yo me siento a tomar mate
mientras extraño el cigarrillo
y los besos amargos
y pienso.

Pienso en el tiempo y su paso lento y aplastante
pienso en cada promesa incumplida
pienso en calles recorridas, en jardines sin flores arrancadas
pienso en el pilón de postergaciones que me reclama
desde algún rincón de la casa
desde el cajón blanco de la mesita blanca del living
desde la montaña de hojas garabateadas en la mesa del comedor
y pienso en los últimos días y en los primeros.
Las despedidas siempre fueron buenas conmigo
dejaban pocas marcas
alguna que otra borrachera
y casi ningún recuerdo.

Por eso no entiendo por qué pienso
en los finales y en los principios.

Quizá sea la lluvia o el mate lavado
quizás, el prometedor ronroneo de la gata.

Quizá seas vos, acurrucada entre las sábanas
persiguiendo quiénsabequécosa, por quiénsabedónde
durante quiénsabecuánto.

Quizá sea ella, jugueteando sin saber, sin pensar, existiendo primero.

Quizá sea yo
o la melancolía de estos días de verano
o Billie susurrándome un the whole day through just an old sweet song
tan cerca de mis ojos, tan lejos de mis oídos.

No sé.

Simplemente tomo el mate
veo la lluvia
escucho Georgia on my mind
y mis manos escriben solas estas palabras
durante una lluvia, por la tarde, de un verano.
                                               
                                                                    Diciembre, 2014

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